Mama Lulú

Consejos prácticos para almacenar la leche materna

Uno de los mejores inventos que existe es el llamado saca leche. Este aparatico,
del cual puedes conseguir varias marcas y modelos tiene múltiples beneficios:

  1. Crear un banco de leche para aquellas ocasiones en las que no puedas
    estar presente a la hora de amamantar a tu bebé (por ejemplo si estás de
    viaje, en el gimnasio, si regresas a trabajar, entre otros).
  1. Hacer turnos con otra persona que te ayude a alimentar al bebé, sobre
    todo en la noche, para que de ese modo puedas descansar y que no te
    sean tan pesadas las levantadas nocturnas.
  2. Asegurarte con el tetero de la cantidad exacta de leche que está tomando
    el bebé, ya que cuando le das pecho no puedes saberlo, y así cerciorarte
    de que coma completo.
  3. Estimular la producción de leche, en el caso de que sea necesario.

Una vez que te extraes la leche la puedes almacenar en teteros o en unas bolsitas
plásticas especiales para este fin. Lo primero que tienes que hacer es marcar la
fecha y hora en la que fue extraída para que sepas hasta cuándo tiene vida útil.
Te recomiendo que las guardes en las mismas cantidades que toma el bebé
e ir consumiendo la almacenada con mayor anterioridad para evitar
desperdicios.

A continuación verás el tiempo de vida útil que tiene la leche según las distintas
condiciones de almacenamiento. Hay distintas posturas según la fuente que
consultes, pero para que estés segura, he elegido las más conservadoras:

  • A temperatura ambiente: 3 – 4 horas
  • En la nevera: máximo 3 días
  • En el congelador: 3 – 6 meses
  • Descongelada en la nevera: 24 horas

Para descongelar la leche lo ideal es colocarla en agua caliente en un envase
hasta que tenga en una temperatura tibia. No se puede calentar en microondas
ya que este mata los nutrientes de la leche. En el caso de la refrigerada en nevera,
se recomienda el mismo procedimiento o en todo caso, utilizar un calentador de
teteros. Nunca vuelvas a congelar la leche previamente descongelada.

Es normal que se separe la parte grasa de la leche pero no es bueno batirla sino
revolverla hasta que se disuelva y se unifique con el resto del líquido. Evitar
mezclar leche previamente refrigerada o congelada con leche fresca. En el caso
de que el bebé no se haya terminado el tetero y haya dejado restos de leche, lo
más higiénico es desecharla y no reutilizarla.

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